La jarana yucateca es un baile y género musical mestizo que representa uno de los símbolos más importantes de la identidad cultural de Yucatán.
Su origen se remonta a los siglos XVII y XVIII, como resultado de la fusión entre ritmos españoles —como la jota y el fandango— y elementos de la cultura maya. El término "jarana" hace referencia a la idea de fiesta o diversión colectiva, evocando el carácter alegre y comunitario de esta expresión.
Durante su ejecución, es tradicional que la música se detenga brevemente para dar paso a la "bomba", un verso rítmico que uno de los bailadores recita en voz alta, generalmente con un tono humorístico o de galanteo.
En reconocimiento a su valor cultural e histórico, la jarana fue declarada en 2016 como Patrimonio Cultural Intangible del Estado de Yucatán.